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martes, 16 de octubre de 2012

¿Somos lo que Hablamos? Algunas Reflexiones sobre el Habla y la Cultura Local en Copiapó: La Última Clase


Recientemente Atacamaviva ha editado un video corto sobre la actividad de cierre de nuestro curso realizado en julio pasado. El trabajo fue realizado por el equipo audiovisual de Atacamaviva, incorporamos el video en el post.

La actividad fue realizada el pasado 4 de julio realizamos una sesión en la que como finalización de ciclo de nuestras clases del curso de fundamentos Socioculturales con el primer año vespertino de Psicología de la UDM en Copiapó.
En aquella oportunidad se convocó a la gente de la revista Atacamaviva, representados por su editora periodística Bárbara Pérez Peña y su audiovisualista Juan Pablo Rico, también convocamos al bachiller en letras y destacado profesor de lenguaje Raúl Paineán. El encuentro estuvo dirigido por el docente del curso en cuestión, Francisco Astudillo Pizarro.


La actividad estaba enmarcada en la cátedra de fundamentos socioculturales de la escuela de psicología de la universidad y la realizamos en ele salón Gabriel Romero en la universidad.
En la jornada se pudo socializar la revista Atacamaviva entre los estudiantes, contamos con la exposición de Bárbara  en la que nos contó sobre la visión y misión de la publicación, además de mostrarnos algo de su contenido, presentando a algunos de sus colaboradores habituales, destacando además sus producciones audiovisuales. Bárbara nos mostró por que Atacamaviva es la plataforma cultural lider en la región y la web.
Luego presenciamos la presentación del profesor Paineán, el que podemos entender como un anti profesor Banderas, en el sentido de que a diferencia del mediático profesor normativo, Raúl está más cerca del habla que de la lengua, lo anterior abrió el espacio para una serie de anécdotas muy divertidas en las que el profesor Paineán ilustró algunas de las reflexiones publicadas en Atacamaviva como la clásica "Me dejai la shorta", "Topetar", "Ya nomás ", "Remucho" y la notable "Habilosito, ah" en ellas el profesor (sureño de origen) examina no sólo la estrutura linguistica sino que la diferencia de otras formas de apropiación linguiticas en el territorio nacional, identificando algunos protrones relativamente propios en nuestra forma de hablar.
Finalmente el sociólogo Francisco Astudillo Pizarro quien buscó interconexiones entre los contenidos del curso y lo comentado por el profesor Paineán, especialmente en las dimensiones lingüísticas de la cultura, además de criticar los enfoques normativos, centrados en las reglas y buscando explorar en el habla y en la analogía entre el habla y las expresiones socialmente apropiadas de la cultura, intentando buscar en ellas el hilo conductor de una parte de nuestro ethos, de nuestro "ser en el hacer social" como lo es el hablar.
En su exposición Astudillo categorizó al profesor Paineán como un anti profesor banderas en la medida de que a diferencia del mediático profesor del "usted no lo diga", "Paineán no se ocupa de decir usted no lo diga sino de analizar lo que usted si dice" con lo que no se centra en la regla sino en las sistemáticas rupturas de la regla, en este caso linguisticas y fonéticas, muy propias del hablar chileno. Lo anterior fue vinculado a la tensión entre estructura agencia en la sociología y antropología del siglo XX y a la discusión entre estructuralismos y post estructuralismos de mediados del siglo pasado.
Al encuentro asistieron los estudiantes de primer año de psicología vespertino de la Universidad, además de asistir pudieron participar conversando con los panelistas participantes e incluso aportando interesantes anécdotas que ayudaron a profundizar algunos de los puntos tratados en la jornada..
Además de reposicionar la temática de la cultura local desde la academia el encuentro buscaba cerrar un ciclo, lo anterior a propósito del viaje del profesor del curso, el que por finalización de sus estudios dejaba sus labores académicas en la universidad.
El docente ha querido agradecer a la UDM Copiapó, a Atacamaviva, a Raúl Paineán y sobre todo a los estudiantes de los distintos cursos de la escuela de psicología y también al segundo año de pedagogía en inglés por darle sentido al plantear preguntas y preguntas, las que muchas veces se hicieron presentes más que las respuestas.. para así mantener el diálogo abierto, vivo y las ideas circulando y en transformación constante.

domingo, 3 de junio de 2012

Del Origen del Término a la Concepción Científica de Cultura . Volumen III


El Concepto Científico de Cultura

Prof: Francisco Astudillo Pizarro

Material complementario a las clases sobre la temática cultura.

El curso del siglo XIX se caracterizo entre otras cosas por el proceso de definición de las llamadas disciplinas científicas, entre ellas tanto las naturales como las sociales  entre ellas en un primer momento la sociología y la etnología. Diversas son las interrogantes que les dieron orientación a dichas disciplinas sin embargo una gran dimensión generaba áreas de intersección entre las incipientes disciplinas, la cultura.
De estas es la etnología la que se encargará de enfocar su desarrollo originada en el problema de la diversidad humana, lo específico de la humanidad en la diversidad se planteaba como una disyuntiva. La etnología se fundaba en ideas herederas de la filosofía de las luces, se buscaba  dar una respuesta a esta pregunta diferente a la biológica que aterrizaba en la existencia de “razas” distintas.
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Ante este problema la etnología toma dos caminos de explicación por una parte un camino en el que se privilegia la unidad  por sobre la diversidad y por otra parte un camino que da mayor importancia a la diversidad..
Surge el concepto de “cultura” como herramienta conceptual para superar tal disyuntiva. Esta fue una adopción o re bautizo conceptual aunque el término ya se utilizaba anteriormente, principalmente de una forma normativa como ya lo hemos planteado en este mismo documento, lo distinto es que ahora hablamos de una utilización disciplinaria del término de forma descriptiva, es decir ya no era tema el “que debiese ser” sino simplemente “el ser” el describir “que es la cultura” aparece de esta forma un cierto relativismo en su origen científico.
Hablamos de “cierto” relativismo por que la incipiente disciplina no pudo deshacerse de los tradicionales “juicios de valor” ni de las influencias ideológicas anteriormente revisadas sin embargo significo un cambio de campo en la reflexión y acabo con la vieja dicotomía dialéctica entre cultura y civilización pero no resolvió el problema sobre si utilizar el término en singular o en plural lo que tiene directa implicancia sobre el debate aun abierto sobre la singularidad y especificidad de lo humano y la diversidad.
No obstante podemos argumentar que tanto la antropología, como la sociología como algunas ramas de la historia han recorrido bastante terreno en el campo de la investigación de los procesos humanos, pensando en una perspectiva cultural, al respecto son muchas las miradas, las teorías y las metodologías que confluyen en dicha dirección. La cultura ya es un campo de conocimiento reconocido en el mapa de las ciencias.
Por otra parte la hibridación y la dilución de las fronteras en el contexto posmoderno no sólo ha facilitado la interdisciplinariedad sino que también ha dado a nuevas disciplinas híbridas, la psicología social, la antropología urbana fueron tempranos ejemplo sin embargo creemos que los estudios culturales, ya sean en sus vertientes norteamericanas, latinoamericanas o europeos han colaborado importantemente a la fusión y la transdisciplinariedad.

Del Origen del Término a la Concepción Científica de Cultura . Volumen II


Cultura y Civilización: El Debate Franco-alemán

Prof: Francisco Astudillo Pizarro 

Material complementario a las clases sobre la temática cultura.

Otra oposición relevante de destacar es como planteamos anteriormente es  la de cultura y civilización.
Dicha oposición de significado surge también en el sigo de las luces y deriva de la utilización del término civilización en un mismo sentido del de cultura, esto surge en Francia ya en el siglo XVIII  asociado a la refinación de las costumbres o los “buenos modales” también y muy ligada a la idea de progreso, casi el alma de la ideología ilustrada y que planteaba como un supuesto esencial la idea de “avance”, de un devenir de superación de los estados, en esta lógica la “civilización” viene a representar un “estado” de la humanidad en la que la ignorancia a sido abatida, superada y por tanto las costumbres y toda producción humana esta en su apogeo. No obstante ser el máximo estado de la humanidad no es definitivo, la civilización es siempre un proceso en desarrollo y por ello perfectible. Esta idea gana hegemonía en el pensamiento social francés de esta forma una linealidad de concepción lógica se instala tras el término civilización, y ésta lógica se encuentra fundada en el hecho de que se concibe “una” civilización, valida para toda la humanidad en “una evolución social”.
De esa forma en los albores del siglo XIX la forma sinónima de cultura y civilización era ya muy extendida y promovida en Francia.
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Este “forma” no dejaba de poseer un sesgo etnocéntrico[1] ya que los parámetros para evaluar el “grado” o “nivel de civilización” eran por cierto los de la propia civilización[2] (cultura) evaluada y esos parámetros eran el prima de observación  con los que esa cultura examinada a todas las otras tanto contemporáneas como anteriores. Como ya habíamos planteado la hegemonía de esta idea en Francia era quebrada por algunos intelectuales de la talla de Voltaire y Rousseau, aunque no dejando de ser una minoría no por eso dejaron de plantear una opción relativista de entender la civilización (cultura)[3].
Finalmente la idea de cultura y su asociación al término civilización fue una importación francesa relacionada a conductas y prácticas refinadas promovidas por la nobleza en Francia
Para encontrar una mayor adhesión a concepciones relativistas debemos mirar hacia Alemania, de la mano del término Kultur el que aparece en el siglo XVII  de una manera muy similar a  la manera francesa pero con un desarrollo propio, con sus propios tiempos y particularidades lo que llevó a configurar una diferenciación propiamente alemana en la concepción de cultura debido a la dialéctica[4] cultural que se dio entre burgueses y aristócratas, los primeros optaron  por el término Kultur propiamente alemán lo asociaban a profundos valores del espíritu y a la originalidad de su nación, lo segundos optaron por Civilización con una orientación más francesa del concepto.
Las particularidades de esta dialéctica llevo la diferenciación del campo semántica a una variedad de dimensiones culturales y sociales, las que sólo son comprensibles si observamos analíticamente el contexto en el que surgen, de esta manera las ideologías políticas y los estratos sociales entran a jugar un importante rol en  la explicación del debate interno de Alemania en la consolidación del término Kultur o cultura[5].
Por ejemplo, los burgueses alemanes ya para el siglo XVIII  se armaban del término Kultur para atacar a los aristócratas de “afrancesarse” en sus costumbres, de mirar para Francia, para construirse culturalmente y con eso de renegar de su identidad alemana al imitar las costumbres “civilizadas” de la corte francesa, puesto aristócratas de origen noble optarían no sólo por las prácticas francesas sino que también por la utilización de la idea de civilización. Hecho considerado como una demostración de superficialidad por parte de los aristócratas franceses. Francia había conquistado el triunfo en su proyecto ilustrado y moderno, políticamente había triunfado instaurando la república y el nuevo régimen[6], todo esto configuró un clima de éxito en el que fue desarrollándose un refinamiento en las costumbres, situación que fue dando cuerpo a la idea de civilización, concepto y noción rechazada por los burgueses alemanes y muchos de sus principales intelectuales como Immanuele Kant.
Es así en cambio como la burguesía alemana optaba por una tendencia más intelectualizada apoyando fuertemente a sus pensadores. La burguesía se decantaba por el “cultivo” del espíritu y del intelecto, veían en estas actividades el trasfondo indiscutible de los más profundos y originales valores.
En una mirada más  amplia y de carácter socio-histórica debemos reparar en los contextos sociales y políticos en los que se desarrollan conceptual e ideológicamente los términos y el debate cultura-civilización.
Por una parte Francia había sido protagonista de una de las mayores revoluciones de la historia y constituía una unidad nacional, un estado nacional robusto y orgullosamente homogéneo y con su concepción cultural anclada en el término “civilización” como triunfo moral e intelectual de una nación plenamente moderna, es esta la concepción que con admiración observaban los aristócratas y nobles alemanes quienes representaban una opción política conformista (en el contexto alemán).
Centrando ahora el foco de nuestro análisis en Alemania (de la época) vemos una fragmentación[7] de pequeños estados, por esta razón los pensadores alemanes burgueses levantan su propia cultura como elemento cohesionador del pueblo alemán con el objeto de preparar el camino para una unificación de los múltiples estados alemanes. Esta idea era particularista y se contraponía radicalmente a la de los pensadores franceses y sus seguidores dentro y fuera de Alemania ya que para la incipiente corriente de la cultura alemana la cultura tenía que ser tratada en plural, para ellos no había “una cultura”, una cultura humana universal como en el caso de la corriente francesa sino que había culturas, fundada cada una en su especificidad de esta forma se oponían a la negación francesa de las particularidades culturales por considerarlas “Poco civilizadas” o en muchos casos“salvajes”.
Johann Gottfried Herder en 1774 promueve la idea de Volksgeist o genio de cada pueblo, en otras palabras la identidad específica de cada pueblo siempre se decanta por la diversidad cultural y con ello la riqueza humana en contra del universalismo totalizador.
Paradojalmente la diversidad cultural que enarbolaban los pensadores alemanes que llamaba a poner atención en la propia cultura alemana, distinta de las otras culturas pudo haber sido el comienzo, el germen del nacionalismo alemán en el pensamiento social y con ello tal vez la cuna de su etnocentrismo también totalizador que terminaría en trágicos sucesos a mediados del siglo XX.



[1] Para comprender éste concepto ver secciones posteriores de éste documento.
[2] Más adelante ahondaremos en el hecho de que en Francia se haya extendido la utilización del término civilización en lugar del término cultura que fue adoptada en mayor medida por Alemania.
[3] Rousseau tendrá una toma de posición claramente identificada con la naturaleza (en el deber ser) en la posición entre civilización y naturaleza.
[4] Asociamos acá la idea filosófica de dialéctica al conflicto, en éste caso al conflicto entre dos grupos sociales divergentes en el seno de la sociedad alemana.
[5] Lo que asu vez nos da la oportunidad de aplicar las discusiones sobre estratificación social tratadas en clases.
[6] La conformación del estado republicano no deja de ser un elemento relevante, de hecho el estado francés heredado de la revolución adquirirá la categoría de paradigma.
[7] Nos sirve recordar que la unificación del estado alemán se produciría recién en 1871.

Del Origen del Término a la Concepción Científica de Cultura. Volumen I.


El Origen del Término Cultura y el Concepto de Cultura

Prof: Francisco Astudillo Pizarro 

 Material complementario a las clases sobre la temática cultura.

Debemos por tanto dar inicio a nuestro curso indagando sobre el devenir socio-histórico del término “cultura” y reflexionando conceptualmente respecto del mismo.
El término proviene del latín “cultus” (cuidado de los campos) este hecho es la raíz del origen literal del concepto cultura y surge específicamente en Francia, de esta forma se a documentado su “uso” ya en el siglo XIII como sinónimo de una tierra en particular cuidada o cultivada para luego derivar desde un estado de un objeto al de una acción, pasando a ser un verbo por lo que se comienza a hablar de cultivar la tierra o el ganado por poner un par de ejemplos de la acción de cuidar la tierra o cualquier otro objeto.
Imagen: http://fernandofraga.blogia.com/
Ya para el siglo XVI se observa una metamorfosis de sentido para el concepto siempre hablando en Francia de esta forma emerge la connotación metafórica del término  y paulatinamente comienza a considerarse el “cultivo” en sentido figurativo, con el que nociones que nos llevaran a entender la cultura como el cultivo (cuidado) del espíritu comienzan a emerger, situación coherente con las ideas de la época.
Se traslada la utilización semánticamente de literal a lo figurado fenómeno  que recién se hará extensivo durante el siglo XVII, esta transición y su idea central tendrá una notable influencia en la “ideología de las luces” de la ilustración.
En el siglo de las luces se impone ampliamente la idea de cultura como sentido figurativo en su utilización pese a no ser incorporado más que como “cultivo de la tierra” u otro objeto en la “Enciclopedia” vale decir en su sentido restringido (aunque la Enciclopedia no desconoce su utilización figurativa). Comienza la hegemonía de esta forma de utilización del término cultura, con lo que se hace habitual el “cultivo del espíritu” y otras acepciones similares como la formación del intelecto u el trabajo de la mente (los conocimientos) en un sentido de utilización metafórico. Vuelve de esta forma  a denominar un estado como en sus inicios pero esta vez ya no del estado de un objeto sino de la mente, del espíritu o el intelecto. Debemos contextualizar este hecho dentro del mapa ideológico racional y “progresista” de la época al realizar la lectura de este giro semántico y sus consecuencias, no debe dejar de considerarse que esta modificación semántica se enmarca en el proyecto de la modernidad. Pese a esto existió cierta resistencia a la idea hegemónica, progresista y singular de cultura representada principalmente por Voltaire.
Hay dos oposiciones dialécticas interesantes en el devenir de la idea detrás de lo que sería luego el  término aceptado…  por una parte la idea de naturaleza y cultura (una distinción u oposición conceptual entre conceptos de distinta naturaleza) y por otra cultura y civilización (una distinción u oposición en el campo semántico y lingüístico).
Respecto de la primera, la cultura es comprendida como toda producción humana, el conjunto de conocimientos y prácticas acumuladas y además es “lo” distintivo lo que nos hace diferentes del resto de los animales. Representa en estricto rigor la creación social humana tanto material como simbólica y por sobre todo la intervención sobre la naturaleza como espacio…… cultura y naturaleza están o más bien apuntan a dos extremos o direcciones opuestas, mientras más cultura (en tanto producción humana) existe menos naturaleza hay y viceversa.
En ese sentido dicha oposición nos refiere a dos direcciones, el naturalismo y el culturalismo como dimensiones extremas, de esta forma algunas escuelas de pensamiento tienen opciones que apuntan en algún grado a alguna de estas dos direcciones. Cuando decimos que refieren en alguna u otra dirección respecto al culturalismo y naturalismo queremos decir que plantean una mayor presencia y relevancia de lo cultural en su explicación paradigmática del mundo social, en algunos casos versus otras escuelas que dan mayor preponderancia a lo natural, en ciencias sociales vemos esto cuando se habla de naturaleza humana. Sin embargo ambos factores están siempre en dialéctica relación.
La oposición cultura-naturaleza va a ser fuertemente criticada en la antropología gracias a varios factores, primero los debates abiertos por el mentor de la antropología estructural francesa Claude Levi-Strauss en sus análisis estructurales de los mitos ya que en ellos el autor francés argumentaba se expresaban de forma estructural las disposiciones mentales humanas, disposiciones que según el modelo propuesto por Levi-Strauss se presentan mediante oposiciones binarias (siguiendo el modelo de la lingüística de Saussure y la fonología de Jakobson ).
Demás esta decir que Levi-Strauss fue un autor que realizó muy poco trabajo de campo (sólo en el comienzo de su carrera) por lo que en su planteamiento traspasa mecánicamente las categorías de la oposición binaria Cultura-naturaleza a los pueblos primitivos,, no obstante este traspaso sería criticado debido a un segundo factor.
Este segundo factor sería el incremento en el trabajo de campo y la teoría producida mediante trabajo de campo en diversos puntos del globo, lo que suponía un creciente proceso de encuentro con la alteridad cultural, representada en pueblos de diversas latitudes.
En relación a lo anterior, autores como Philipe Descola (por nombrar a uno) plantearían que la división de categorías cultura-naturaleza no puede ser proyectada más allá de los márgenes de la cultura que le da sentido, es decir que no podría aplicarse universalista mente puesto para muchas culturas no existe tal división entre cultura y naturaleza.
Por lo mismo en muchos sistemas lingüísticos no existe denominación que pueda referir a tal oposición puesto ambas (cultura y naturaleza) pueden ser comprendidas de una forma integrada. 
Posteriormente complementamos o planteado con una discusión a propósito de la noción de cultura.

viernes, 15 de julio de 2011

Industria Cultural y la Escuela de Frankfurt.

  El artículo repasa brevemente algunas ideas claves de la industria cultural como una nueva manifestación del capitalismo de mediados del siglo XX y complemente lo revisado en

Por: Francisco Astudillo Pizarro
La escuela de Frankfurt significó una importante renovación e hibridación del pensamiento de raíz marxista en el siglo XX tomando elementos de una incipiente crítica a la modernidad y la razón, también elementos del pensamiento de Freud (motivaciones inconcientes aunque más allá de la libido) y Weber (análisis crítico de ña razón instrumental) lograron una  interesante síntesis. Aunque  para ser justos la teoría crítica recibió la influencia im portante de Georg  Simmel y su sociología de la cultura sobre todo en la dimensión artística y estética, situación que no suele visibilizarse.
Dentro de dicha escuela se desarrolló la obra conjunta de Theodor Adorno y Max Horkheimer, colaboración que deja como fruto una de las principales teorías culturales de las ciencias sociales, la “Industria Cultural”.
La industria cultural es parte de una obra mayor, “Dialéctica del Iluminismo” obra de densa cualidad filosófica en la que los autores desarrollan una crítica del desarrollo del proyecto de la modernidad contrastando su discurso original con su trasfondo filosófico y su comportamiento histórico planteando un diagnóstico decepcionante y  la funcionalidad del discurso de la razón al desarrollo del capitalismo como fenómeno de proceso histórico.
Para los autores en el proceso contemporáneo del capitalismo debía de poner atención en los fenómenos culturales que se desarrollaban en la incipiente sociedad de masas. Conservando elementos marxistas en la organización de su teoría cambian el foco de análisis marxista desde la industria convencional de la revolución industrial a un nuevo tipo de industria en una sociedad que vivía por esos años una nueva revolución en las comunicaciones y en los efectos de la comunicación de masas en el comportamiento de la población. Es para describir a este nuevo tipo de industria que utiliza el concepto teórico de industria cultural.
Adorno y Horkheimer realizan su análisis cultural sobre la realidad de la época en especial la norteamericana y la cultura en el contexto de una economía liberal cada vez más extendida.
La secularización y el avance del capitalismo habían generado un mundo en que era extrema la especialización en la división social del trabajo simultáneamente ésteb nuevo tipo de industria, productora y distribuidora redundó en una explosión de la producción de objetos culturales. Sin embargo para los autores esta explosión en la producción no tenía un correlato en una verdadera diversidad, lo que había es una aparente diversidad que escondía un estandarización cultural que ejercía un efecto en la cotidianidad de las masas. Sobre ese punto podemos reflexionar sobre lo ideológico de la industria cultural al ofrecer una visión estandarizada anclada en las historias con finales felices.

Este proceso por cierto fue sustentado en parte por el  avance tecnológico en las comunicaciones y el progresivo desarrollo de un mercado comunicacional. Sobre dicho desarrollo los autores plantearon que el complejo constituido por las películas, la radio y la prensa como un sistema armonizado y representaban la racionalidad pura y privada de sentido de los grandes monopolios internacionales.
Los autores repararán en el hecho de que en la industria cultural (particularmente el cine) las obras ya no son fruto de un solo artista sino de un equipo de producción complejo sin embargo los créditos permanecían concentrados en el directos y en los en algunos casos en los protagonistas.
El sujeto trabajador y ciudadano de esta era posee una doble cualidad estimulada por el complejo comunicacional, la de productor por un lado y consumidor por otro.
La noción de consumo entra fuertemente a jugar un papel en la discusión de la mano de éste gran sistema industrial de la superestructura.

sábado, 11 de junio de 2011

El Etnocentrismo

Mucho se habla de etnocentrismo, es más varias veces en este mismo curso lo hemos invocado como concepto y muchos somos en las ciencias sociales quienes lo entendemos pero ¿Cuántos de nosotros sabemos de donde surge? La respuesta a esta pregunta es que probablemente muy pocos.
 http://www.hieloazul.com/club/data/media/3/choque-de-culturas.jpg
El termino de etnocentrismo y por tanto el uso en concreto apareció por primera vez en 1906 de la mano de William G. Summer en su obra “Folksways” (costumbres) y definía etnocentrismo como un fenómeno en el cual la percepción de las cosas esta mediado por el parámetro de nuestro propio grupo por tanto todo análisis comparativo ante nuevas expresiones culturales de alteridad son medidas por nuestras propias concepciones y costumbres a modo de parámetro lo que da como resultado siempre una crítica ante la alteridad cultural.
El etnocentrismo como concepto vino a abrazar prácticas de todo ámbito desde el académico hasta el cotidiano y se convirtió en una potente herramienta analítica para examinar desde discursos hasta hechos históricos.
El estudio de los nacionalismos del siglo XX no habría sido el mismo sin el etnocentrismo como concepto.